La afectividad, una energía siempre presente en nosotros

En el n. 21 habla de «vencer a sí mismo y ordenar su vida sin determinarse por affección alguna que desordenada sea». No es el matiz voluntarista que tantas veces se le ha colgado a Ignacio y que no tiene nada que ver con él. Se trata del problema de si venzo o si soy vencido. No hay termino medio. O soy señor de mí mismo o estoy alienado: «Sin determinarse por affección alguna».
