
Conversión sexual
a ternura resulta más fácil para la parte que acoge que para la que invade (que además solo puede hacerlo “lanza en ristre” como los caballeros medievales). El verbo “seducir” debería desaparecer de nuestro lenguaje (como también, por el otro lado, el verbo “conquistar”). Si ambos se vieran sustituidos por expresiones como “encuentro” o “regalo”, funcionarían mejor las cosas. Pero parece innegable que cada género ha ignorado la sexualidad del otro género identificándola con la propia.






