
Discernir en cada circunstancia cuál es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto (Rom 12,2).
Estamos en Cuaresma donde se hace énfasis a las prácticas penitenciales, concretamente el ayuno. Que en este tiempo nunca olvidemos que la vida es un don, no proviene del alimento sino de Dios creador. Así reconoceremos agradecidos que Dios es vida y que nuestro pan de cada día es un don que él nos hace.







