Hoy celebramos a San Francisco de Sales: Obispo y doctor de la Iglesia de la orden de la visitación, patrono de los escritores y periodistas. Ayuda mucho enterarnos como este Santo nos muestra su reflexión sobre el Amor de Dios
Hoy nos podemos acercar a este Evangelio con estas preguntas: ¿Qué nos mueve acercarnos a Jesús? ¿Nuestra relación con Jesús está llena de intenciones transparentes o sólo me acerco para que resuelva mis dificultades en la vida y sane mis dolencias? ¿Cuándo leo el Evangelio y escucho la Palabra de Dios siento la cercanía o la presencia de Jesús? ¿Desde este acercamiento a Jesús durante tantos años, ¿ en qué ha cambiado mi vida? ¿Cómo creyente cómo denuncio la injusticia, la violencia la corrupción? ¿Cómo Iglesia cómo asumimos esta verdad? ¿Cómo Iglesia Sinodal o como creyentes que hemos vivido el jubileo que nos estará pidiendo el Señor hoy?
Al contemplar este Evangelio podemos darnos cuenta de un testimonio cargado y lleno de tensión. Si leemos con atención percibimos a Jesús que lo que dice y hace genera desconcierto. Es lo que pasa cuando decidimos hacer la voluntad de Dios. Sin embargo, los que ven a Jesús y lo escuchan no han entendido que Jesús ha iniciado su misión de hacer visible en su realidad el Reino de Dios.
Es impresionante cómo ni la familia de Jesús lo entiende, prácticamente no reconocen el lenguaje que usa Jesús, menos todo lo que hace. Ven a Jesús como una persona que está fuera de sí; se han dado cuenta que Jesús ha desafiado a las autoridades y tienen miedo de lo que le pueda pasar. Por este motivo se lo quieren llevar y así evitarle problemas.
El poder político y religioso sienten miedo por la influencia que va desatando Jesús; entonces, comienzan a planificar cómo sacarlo de escena. La realidad nos muestra cómo Jesús va sanando a las personas que se lo piden y lo hace el sábado. Jesús actúa con rapidez, cuidar la vida no resiste una actitud pasiva y Jesús actúa arriesgando la propia vida. Jesús no tiene tiempo ni para comer ni descansar Dentro de todo, ha surgido la idea del poder político y religioso para planificar el asesinato de Jesús. Percibimos una gran dureza de corazón y un silencio cómplice donde los poderosos solucionan sus conflictos a través de la violencia. ¿No paso lo mismo en estos tiempos?
Hoy Jesús nos permite reflexionar si hoy como creyentes tenemos influencia para motivar cambios ante las injusticias que se comente en todos los ámbitos de realidad. Jesús habla y actúa con autoridad, cura y sana a todos, aunque sea sábado. Es un Jesús que incomoda de manera especial al poder político y religioso Si contemplamos en el presente; por ejemplo, los grupos de parroquia, los diferentes grupos que existen en el ámbito eclesial tiene el coraje de ejercer autoridad ante la violencia y la corrupción que atenta con la vida de tantas personas indefensas.
Nosotros los seres humanos aprendemos con ejemplos y afinando la mirada para descubrir a Dios que nos dice algo en la realidad concreta. Eso hacía Jesús, actúa con verdadera libertad y autoridad. Su fama era grande y por donde iba lo reconocían porque iba haciendo el bien que brota de la voluntad de Dios.
