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ANIMO Y GENEROSIDAD

Entonces apareció el zorro:

ANIMO Y GENEROSIDAD

Lo que la pequeña Momo sabía hacer como nadie era escuchar. Eso no es nada especial, dirá, quizás, algún lector ; cualquiera sabe escuchar.

Pues eso es un error. Muy pocas personas saben escuchar la verdad. Y la manera en que sabía escuchar Momo era única.

Momo escuchaba a todos : a perros y gatos, a grillos y ranas, incluso a la lluvia y al viento en los árboles. Y todos le hablaban en su propia lengua.

Algunas noches, cuando ya se habían ido a sus casas todos sus amigos, se quedaba sola en el gran círculo de piedra del viejo teatro sobre el que se alzaba la gran cúpula estrellada de cielo y escuchaba el enorme silencio.

Entonces le parecía que estaba en el centro de una gran oreja, que escuchaba el universo de estrellas. Y también que oía una música callada, pero aún así muy impresionante, que le llegaba muy adentro, al alma.

                                                           Michael Ende.

ANIMO Y GENEROSIDAD

“Cuanto más fielmente escucho mi interior, tanto más escucho lo que suena en mi alrededor”.

                                                                                   Dag Hammarskjöld.

ANIMO Y GENEROSIDAD

Siempre

la hora más importante

es la presente.

Siempre

la persona más importante

es la que se encuentre frente a ti

en el momento presente.

Siempre

el hecho más importante

es el amor.

                        Meister Eckehard.

ANIMO Y GENEROSIDAD

EL SILENCIO

En un primer momento,

el silencio es pura  privación,

carencia, hueco molesto,

un arrancarse de personas y actividades

que  “llenaban”.

El silencio se percibe

como inútil, aburrido,

pérdida de tiempo.

lleno del eco confuso

de las cosas dejadas atrás,

es exigencia de compañía,

de actividades.

Pero si se sobrepasa este momento,

el silencio se hace palabra.

Los fantasmas escondidos

 empiezan a salir a la luz

y a gritar todas sus exigencias.

Antes trabajaban desde la clandestinidad,

enmascarados en las actividades,

proyectos  y personas,

y pasaban casi desapercibidos.

Pero también la vida retada

empieza a brotar más firme,

más honda, y nos sorprende

la profundidad ignorada

que surge de nosotros mismos,

desde nuestra apertura al infinito.

El silencio se transforma en lucha
cuerpo a cuerpo,

entre los fantasmas con su ejército de miedos

y las exigencias nuevas

de una libertad inagotable.

El silencio es tenso,

implacable, decisivo.

En la lucha, algo de mí  muere,

algo vuelve a ser clandestino,

algo nuevo se afirma

marcado todavía por los rasgos de la agonía.

El silencio ha cristalizado

en un gesto de reposo sabio,

hecho de certezas infinitas,

de vida recién nacida.

El silencio se ha  revelado una presencia,

sereno estar en una compañía, 

que me habre el espacio

de su amor discreto

donde se hace consistente mi armonía.

El silencio se hace silencio pleno,

confiado, alegre, reposo y estrenado.

El silencio es palabra agradecida.

ANIMO Y GENEROSIDAD

TIEMPO Y FIDELIDAD

“Solemos contraponer tiempo a  eternidad. Para  el amor de Dios cada instante es tiempo de fidelidad a su pueblo; desde antes que nosotros contáramos convencionalmente la historia en forma de tiempo, su amor ya nos poseía; cuando cambiemos esos ciclos variables que marcan el  tiempo, su amor nos inundará irreversiblemente.

Pero, desde nuestro lado, desde nuestra infidelidad, el camino es corto. Cada  tiempo es posibilidad. No siempre lo es. Hacer la voluntad del Padre es darle al tiempo toda su potencialidad humana,  toda su sacramentalidad divina; el tiempo deviene sacramento del amor eterno del Padre a los hombres; lugar de fidelidad de El y de nosotros”

                                                                                   (Hugo Echegarary)

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