Reconocer a Dios en el espesor de la vida

«Les aseguro que, si el grano de trigo caído en tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto.»  (Jn 12, 24) 

Cuando sentimos la moción de que nuestra vida personal debe tener sentido desde Dios, la vida ya no sigue igual. El impulso que seguramente ha venido desde Dios nos abre los ojos del corazón para comenzar a construir nuestro propio camino espiritual desde la voluntad de Dios y en compañía de la Iglesia de Jesucristo. Solos no podemos, necesitamos vivir nuestra espiritualidad con otros, estar siempre en camino.  Solos no vamos ni iremos, Dios va haciendo el camino. Por eso mismo la espiritualidad implica saber escuchar desde el corazón.  El Papa León ya nos ilumina el camino y nos dice que la espiritualidad es una profunda búsqueda de la voluntad de Dios, arraigada en el discernimiento y el servicio, que implica vivir la fe pascual, la ternura mariana y un perdón radical en el presente, enfocándose en la comunión con Dios por encima de fenómenos místicos excepcionales y llamando a todos a la santidad y al amor por el prójimo en medio de los desafíos del mundo. Se trata de una espiritualidad que no se queda en lo propio, sino que sale al encuentro de los demás, como el Corazón de Cristo, que es «éxtasis, es salida, es donación».

La espiritualidad que brota de la experiencia de Dios nos lleva a una fe que acompaña nuestras vidas . Es una fe siempre  en camino, muy práctica y creativa que transforma la realidad  siempre en algo muy bueno. Así nace nuestra gran motivación para vivir  de manera auténtica, coherente y entregada a Dios y al prójimo, guiados  por el Espíritu Santo que nos anima cada día.  

Experiencia de Dios

Señor, que no deje jamás de buscarte, que busque ardientemente tu rostro.

Dame fuerza para buscarte.

Tú, que me has hecho ya encontrarte y que me has dado la esperanza de encontrarte siempre un poco más,

Señor Dios mío, concédeme que me acuerde siempre de ti, que te conozca y  te ame. 

                                      Agustín, Obispo de Hipona  (334- 430) 

Pilares de toda espiritualidad que ha brotado desde el testimonio de Jesús

Queridas hermanas y hermanos. El objetivo de esta pagina está motivada por el deseo de ayudarnos a crecer en la fe y, sabemos que en la fe se crece con los pies en la tierra. ¿De dónde parte nuestra motivación? Parte se saber y sentir que  Dios habita el espesor  de la vida tal como viene porque sabemos  que la realidad es compleja, muy diversa.  Sin embargo,  a pesar de ello,  se puede expresar lo que constituye el núcleo y el dinamismo de sentir al Señor Jesús, que nos invita a: “Vivir amando más.”  Pero ¿no será algo demasiado fácil o difpicul por no decir imposible? En definitiva, esto vale  para todas las espiritualidades cristianas:  “vivir amando más”.  Al exprersar esto nos basamos en el   espíritu ignaciano que traduce todo en una palabra:   “magis”; es decir, quien ama, siempre desea dar y recibir más. No se trata de una permanente sobreexigencia sino de una respuesta libre, dada en el amor. Teresa de Ávila describe este deseo de crecer en el amor con las siguientes palabras: “El amor no se satisface con ser estático, con no generar  progresos integradores ”. Por su propio dinamismo el amor quiere crecer, moverse hacia el otro. Eso es lo característico del amor. Desde este deseo de crecer en mi capacidad de amar se me plantea continuamente la pregunta: ¿Cómo puedo estar más atento a los demás, vivir con más cariño, ser más solidario y servicial?  Por eso Ignacio habla del “amor discreto” (discreta caritas) y nos ofrece muchas ayudas para crecer en ello.

Full diversión

Desorden en la diversión y los nuevos ídolos

El mundo de la diversión es importante para nosotros porque también necesitamos momentos sanos de entretenimiento o distracción. El problema está cuando aparece la exigencia bajo el criterio: “soy libre”. En medio de todas las veinticuatro horas al día pueden ser full diversión. En todos los ambientes, se nos ofrecen pantallas y dispositivos electrónicos que nos pueden conectar al instante con películas, música, eventos deportivos y todo tipo de espectáculos. Han nacido los nuevos dioses de la cultura actual. Ya no es tiempo de héroes ni de mártires, sino que ha llegado la hora de los famosos, las “celebrities”,

La pobreza no puede esperar

El asistencialismo sigue siendo necesario, aunque insuficiente: recha-zarlo como “pseudocaridad cristiana” contraria a la solidaridad es, con terminología de L. Ragaz, rechazar a las enfermeras porque lo que cura son los médicos. Francisco reconoce que “la necesidad de resolver las causas estructurales de la pobreza no puede esperar”[1]. Y es evidente aquel proverbio chino: para quitar el hambre mejor enseñar a pescar que dar un pez. Pero mientras dura la enseñanza habrá que dar de comer, para que no se muera el alumno. No sea que acabemos con el hambre… matando a los hambrientos

[1] PAPA FRANCISCO, Evangelii Gaudium, n. 202.

Tenemos mucho por qué orar:

«Los países más ricos del mundo son los que más armas fabrican.Y no para defenderse, sino para venderlas a países pobres, impidiéndoles crecer y facilitando las guerras entre ellos. Esta es una de las mayores vergüenzas de nuestro mundo. Los presupuestos del gobierno actual dejan de ser “de progreso” cuando miramos el capítulo de la llamada “defensa”.

Asistimos a un vacío de la interioridad

Lo peor que le puede pasar al católico es vivir con los ojos vendados y con sorderas increíbles. Los sociólogos nos dicen que vivimos en una cultura de la seducción. Nos damos cuenta que se han caído las grandes utopías de la modernidad, capitalismo y socialismo y un aire de desencanto ha impregnado todos los espacios de la sociedad posmoderna. Como decían los abuelos “Tantos esfuerzos e ilusiones invertidos parecen perdidos.” . Frente al vacío de la interioridad y la pérdida de la dimensión trascendente de la vida que nos deja un aire de orfandad, se han creado dos grandes intentos huecos de reencantar el mundo: el consumismo y la diversión.

La tendencia : consumismo

El consumismo es un invento formidable que llega a todos los espacios de la tierra donde pueda haber alguien con un dólar en el bolsillo. El símbolo son los grandes centros comerciales donde no sólo se puede consumir de todo, sino que crean una manera de comer, de vestir, de viajar, de divertirse. Es todo un estilo de vida lo que se compra. En los grandes centros, los productos se ofrecen en abundancia, exhibidos en el juego de los colores, de la luz y del cristal. Se respira el aroma sofisticado que llega invisible a través de los conductos de climatización, con una música de fondo que invita a relajarse y contemplarlo todo desactivando las prisas que nos atan al reloj. Huele a tierra prometida, son espacios que nos proponen redimirnos de nuestras necesidades.

Conversiones para nuestro tiempo

Hay que saber , palpar, amar, universalizar. Estos verbos obligan a todos los cristianos y solo desde ellos podemos pasar a conductas cristianamente discernidas. Pero muchas veces son ellos lo que falla (y lo que procuramos rehuir) más que la generosidad de las personas. Lo que haya que hacer dependerá, después, de la situación concreta de cada uno. Pero quiero destacar dos comportamientos que no pueden faltar en el conjunto de la comunidad eclesial y humana.

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¿En qué consiste la oración?

Estos días de oración pueden ser un tiempo de profunda alegría al depositar el cansancio en las manos de Dios Padre y volver a lo más esencial de la vocación cristiana: Jesús llama para estar con Él (Mc 3, 13).  Sólo desde esta intimidad con Jesús el Señor procede también el llamado a ir a predicar en Su nombre.  Si no se está lo suficiente con Él para conocerlo profundamente y amarlo tiernamente, tampoco se predicará en Su nombre.

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Disponibilidad para la oración

ANIMO Y GENEROSIDAD Entonces apareció el zorro:             – Buenos días -dijo.             – Buenos días -contestó amablemente el Principito,

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